ART BASEL, business religion

2019, Hong Kong, Asia

Ecléctico e Histérico: “Acaso estamos sumergidos en la religión al negocio de tal forma que no tenemos tiempo para contemplar el arte como tal.”

Mariko Mori-Sean Kelly Gal

Art Basel, la feria de arte contemporáneo más deseada por los ambiciosos al movimiento actual del mundo conceptual en una manifestación teatral e insaciable por la fama, fortuna y en su defecto la permanencia.

Arte, galeristas, booths, por supuesto el artista, pero lo más importante el público; una simbiosis de poderes que de alguna u otra forma se hizo notar el arte de manera interpretativa estilo “performance”. Una conexión vívida de lo irónico que es el crear para aquel intérprete específico dentro de un cúmulo de simples videntes sin la dedicación al más fino detalle que demanda el artista: El ser no tan solo visto, ser contemplado.

Basel, Miami y Hong Kong son los tres puntos clave que remarcan la connotación donde se desenvuelve el mayor capital de consumismo alrededor del globo económico hoy en día, basado en la exquisitez de la apreciación y el consumo artístico. Hong Kong es un hemisferio completa y radicalmente diferente a lo que por cotidianeidad se conoce; una exageración intensa de lo que como seres sociales que somos, interactuamos dentro de lo que algunos llaman “selva” al mundo exterior en una sola pieza o sala.

Monica Bonvicini-Konig Gal

Silencio digital, un simple desconocido oculto en obras con formas, sensaciones e interpretaciones anónimas que a su vez toman nombre, un toque vacío de humanización siendo compensado con el exceso de ficción tecnológica para evadir alguna incierta realidad existente. A su vez la organicidad eterna de la expresión humana que es aquella que mantiene vivo al arte y es la empatía en la cual, mas allá del ojo crítico, revela la vulnerabilidad del ser humano, se auto-descubre en dicha obra; la simpleza del ser nadie y serlo todo por medio de una reflexión íntima y personal.

Lu Yang-Société Gal

König Galerie remarcó lo frágil, plástico y a su vez ecléctico que la reacción a la vida puede ser por medio de la sátira finamente establecida y verdaderamente valiosa. Sean Kelly Gallery jugó con la belleza de la óptica y la suavidad biológica de una forma magnética, sutil y bastante bien catada; un suspiro indescifrable. En cambio, Société Berlín, gracias a Lu Yang con “Cyber Altar”, tomó particularmente un tema voraz y de real impacto social del hoy en las generaciones digitales del nuevo milenio, inmerso dentro de un punto focal donde la tecnología, el llamado “mundo cibernético” y la rebeldía, tomaron forma de una máquina del tiempo hacia alguna utopía irónicamente futurística revelada y palpable. Al igual que la simbiosis y exacta empatía que Kurimanzutto ejecutó plasmando el Asía del ayer con el que enfrentamos actualmente.

“La euforia social de sumergirnos en el arte, con el enigma, si seremos o no rescatados; o en su defecto si el arte será o no rescatado por la sociedad(?)”

I. Gova
Rinus Van De Velde-Konig Gal

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Eclectic and Hysterical: “Perhaps we are immersed in religion to business so we do not have time to contemplate art as such.”

Art Basel, the most wanted contemporary art fair by the ambitious to the current movement of the conceptual world in a theatrical and insatiable manifestation by the fame, fortune and in its exclusive permanence.

Art, galleries, booths, of course the artist, but most importantly the public; a symbiosis of power that somehow or another it was noted interpretive art fashion “performance” style. A vivid connection of the irony that is creating for that specific interpreter within a cluster of simple seers without the dedication to the finest detail that the artist demands: Being not only seen, be contemplated.

Basel, Miami and Hong Kong are the three key points that highlight the connotation where the greatest capital of consumerism around the globe is developed today, based on the exquisiteness of appreciation and artistic consumption. Hong Kong is a complete hemisphere and radically different from what is known daily; an intense exaggeration of what we as social beings interact in what they call “jungle” to the outside world in one piece or room.

Digital silence, a simple unknown hidden in works with forms, sensations and anonymous interpretations that in turn take their name, an empty touch of humanization being compensated with the excess of technological fiction to evade some uncertain existing reality. At the same time, the eternal organic human expression that is what keeps art alive and is the empathy in which, beyond the critical eye, reveals the vulnerability of the human being, it discovers itself in said work; the simplicity of being no one and being everything by means of an intimate and personal reflection.

“The social euphoria of immersing ourselves in art, with the enigma whether we will be rescued or not; or failing that, if the art will be rescued or not by society(?) ”

I. Gova

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